PERÚ: Alistan apoyo económico para venezolanos pobres

Los más vulnerables. Organismo de las Naciones Unidas brinda alimentación y hospedaje a miles de migrantes en varias regiones y prepara un plan de asistencia económica para personas en situaciones extremas. Inamovilidad ha afectado a la mayoría de venezolanos que viven en el Perú.

En estos días de cuarentena obligatoria dispuesta por el Gobierno para frenar la propagación del coronavirus, los más de 900 mil venezolanos que viven en el país se han convertido en el grupo más afectado por las medidas. Algunos de ellos se hallan en albergues y casas de refugio, pero la mayoría se ven obligados a salir a trabajar o pedir ayuda en las calles, arriesgándose a ser detenidos.

Carlos Bello (64) es chef de profesión, pero desde que llegó al Perú, hace casi 2 años, se gana la vida vendiendo café y caramelos en las calles. Así podía pagar su habitación y las medicinas que necesita para su hipertensión, pero ahora está en un albergue sin poder trabajar.

“Tengo que tomar tres tipos de pastillas y solo tengo una. Yo pago 58 soles mensuales al SIS, pero ahora con este problema no puedo ir al hospital. Hay que respetar las leyes”, señala.

Frente a esta situación de emergencia, las Naciones Unidad para los Refugiados (Acnur) está tomando acciones para brindar ayuda humanitaria a los venezolanos más necesitados.

El representante del Acnur en el Perú, Federico Agusti, señala que se está aumentando el apoyo en 12 albergues de Lima, Tumbes y Tacna, con alimentación, higiene y alojamiento para los migrantes venezolanos.

También se contempla entregarles un apoyo económico con la ayuda de organizaciones internacionales.

Explica que los recursos son limitados y no estarían incluidos todos los venezolanos refugiados en el Perú, sino los de extrema vulnerabilidad.

“Lo que se busca son distintas formas de asistencia humanitaria. En algunos casos se está brindando albergues y alimentación”, señala Agusti.

Aunque el monto a entregar todavía está por definirse, el mecanismo de pago será a través a tarjetas prepago o con transferencias a cuentas bancarias.

Es el caso de Lesbia Hernández, quien hasta hace poco trabajaba vendiendo caramelos en la plaza de Acho para mantener a sus dos hijas de 6 y 14 años. Ella llegó al albergue Sin Fronteras ubicado en San Juan de Lurigancho hace unos días. Ahí reciben comida y una habitación.

“La cuarentena ha afectado mi economía. No sé cómo voy a hacer luego para pagar el alquiler de un cuarto”, señala Lesbia, quien cumple la inamovilidad social en el albergue.

Quien no ha parado sus actividades en esta cuarentena es Reyner Salazar (33), quien corre el riesgo de que la policía lo de tenga cuando sube a los buses a vender sus golosinas.

Hasta antes de la medida, trabajaba como ambulante en la Av. Abancay.

Reyner llegó al albergue Sin Fronteras luego de que lo echaran del hotel donde vivía, porque se retrasó 15 días en el pago.

Sin apoyo social

Hace unos días la ministra de Desarrollo e Inclusión Social, Ariela Luna, al ser consultada sobre la situación de los venezolanos en el Perú frente a la pandemia del COVID-19, señaló que no está previsto ningún plan de contingencia, pero indicó que ha sostenido una reunión con representantes de las Naciones Unidas para diseñar una estrategia que pueda apoyarlos.

Según el embajador de Venezuela en el Perú, Carlos Scull, el 90% de sus compatriotas está inmerso en la informalidad. “A medida de que la cuarentena se ha alargado hemos pedido que cumplan medidas de confinamiento, pero hay una preocupación grande. Hemos identificado problemas como el pago del alquiler y que no tienen para comprar alimentos”.

Dijo que los venezolanos con síntomas de COVID-19 reportaron dificultades con la línea 113, pues se les pedía el DNI y ellos tienen carné de extranjería.

Piden que no haya desalojos por deudas

Óscar Pérez, representante de la ONG Unión Venezolana, destacó que ante esta situación de emergencia por el COVID-19 el pago de alquiler de habitaciones para los venezolanos que viven del trabajo diario se ha convertido en un drama, pues acatan la medida y no pueden salir a trabajar a las calles.

“Hoy apelamos a la comprensión y solidaridad de los arrendadores de viviendas. No pueden salir a trabajar por respeto al aislamiento social obligatorio. En estos momentos botar a personas a la calle es inhumano”.

En Magdalena se reportó que dos familias venezolanas vivían en un camión de mudanza. Los extranjeros, entre ellos 3 menores y una gestante, fueron llevados ayer a un refugio.

Fuente: La República / Jessica Morales

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